La utilidad de los hombres y sobre la protección de la libertad (por Andrés Volpe)

La intención de estas líneas es demostrar la utilidad de los hombres con respecto a la sociedad civil y el Estado, partiendo de un análisis utilitarista de los términos y la protección de la libertad, enfocado desde el liberalismo y el utilitarismo en Spinoza, filósofo holandés del siglo XVII.

Para empezar, debe definirse la utilidad del hombre como la capacidad de acción dirigida a buscar el mayor bien para la mayor cantidad de personas, sobre la base de optimizar la felicidad general. En consecuencia, la concepción de felicidad se separa de una egoísta para acercarse a esa acción que busca como fin a la sociedad. Ahora bien, esa utilidad no implica un desprendimiento interno ni de sustancia en cuanto se trata del individuo, por lo contrario, conducir una intencionalidad a la felicidad de los demás asegura la felicidad propia y de esta forma se reafirma el pragmatismo en la idea de utilidad. Por lo tanto, lo que nos quiere decir el utilitarismo es que cuando como individuos buscamos el bien común, paralelamente o por consecuencia, estaremos proporcionando nuestra propia felicidad. Pero es importante decir que tal felicidad no se basa en la igualdad social; la felicidad se enlaza al desarrollo de la personalidad humana, la cual conformará luego una sociedad libre. Es un proceso inductivo de libertad.

Entonces, tomando en cuenta los anteriores razonamientos, se puede argüir que la utilidad del hombre es tanto y en cuanto busca su felicidad por medio de la libertad como límite hacia la sociedad y, por consecuencia, buscando la del grupo social.

Para John Stuart Mill, filósofo, político y economista del siglo XIX, la libertad era la piedra angular de toda su filosofía política. Éste la veía como la única justificación para la empresa de la vida humana; como el ingrediente necesario para lograr la felicidad y, por lo tanto, la máxima utilitarista que podría lograrse a través de un espacio privado individual o un desarrollo de la personalidad humana libre de cualquier coacción por parte de la sociedad civil o el Estado. De esta forma, la libertad es el límite más importante que se le debe imponer al Estado como ente regulador de la sociedad. Así mismo, el individuo tiene un espacio privado inexpugnable por cualquier forma de fuerza o presión que se pueda ejercer sobre él y debe buscar la protección de la libertad de acción y de la voluntad de los integrantes del grupo social.

Mill ubica al individuo en el centro desde donde parte cualquier teoría política argumentando que éste no delega su poder intrínseco hacia un ente superior, sino que le concede una potestad de regulación y protección para cuidar de esa fuerza natural o libertad de acción. Ahora surge la cuestión de cuál es el criterio por medio del cual el individuo ejercerá su libertad de acción dentro de la sociedad, y cómo se determinará ese criterio por el cual el hombre puede hacer juicio de qué será bueno para el grupo social.

Esta cuestión siempre ha debilitado al utilitarismo como teoría política, desencadenando el hedonismo ético que produce una analogía del placer y el dolor en función de acciones que vayan a favor o en contra de la comunidad. Pero Mill defiende que la libertad es el núcleo del perfeccionamiento humano, basándose en que nadie puede afirmar que jamás haya cometido un error. Es por esto que las posiciones más temerarias, la pluralidad de criterios y los debates, son una construcción de la libertad. Sin embargo, en su teoría, el autor dejó un vacío en cuanto a los criterios para justificar que el ser humano sea quien decida, de manera individual, lo que es mejor para la sociedad en su conjunto.

En lo que se refiere a la protección de la libertad, dejaremos de hablar de  Mill para tomar el utilitarismo de Spinoza. El filósofo afirma que la real fuente de la libertad sólo busca la verdadera utilidad humana, no en función de altruismos sino sujeta a leyes y a la razón. Así, la convivencia entre individuos estará siempre sujeta a las normas y a los dictámenes racionales.

Spinoza nos presenta una regla que dice: el derecho de la naturaleza se extiende hasta donde llega su poder. De tomar esta afirmación sin mucha meditación, podría pensarse que el hombre puede ejercer su libertad para imponer, por medio de su fuerza, cualquier voluntad sobre los demás, haciendo a cualquier hombre titular de un “ejercicio de libertad” que nos conduciría a un estado de guerra sin término. Esta posible situación hace que la seguridad y no la felicidad, sea el estímulo fundamental para la convivencia. Los hombres, de manera colectiva, crean una sociedad civil para que el derecho se reparta  racionalmente y no según un estado natural de las cosas.

En conclusión, la protección de la libertad se hará por medio de una limitación de las leyes hacia aquella fuerza del estado natural en el cual se encuentra el hombre. No debe entenderse esto como una disminución de la libertad individual; las leyes sólo encauzan esta libertad dentro de la razón para que no exista un estado de guerra. Es un contrato social, una distribución racional de las potencias.

Finalmente, el estado civil o político debe reducir la presión entre individuos que, por característica del estado natural, son propensos a la coacción. El equilibrio de la libertad individual se medirá en función de la posibilidad de ejercer la libertad de acción sin coacción pero, al mismo tiempo, sin perjudicar a los demás en su ejercicio.

Andrés Volpe es estudiante de Derecho en la Universidad Católica Andrés Bello; estudió dos semestres en la Universidad de Deusto –Bilbao, España- en donde obtuvo un título de Diplomado en Derecho Internacional y Comunitario. Realizó pasantías en Volpe, Ardizzone, Selgueiro y Asociados y Baker & McKenzie. Actualmente, de forma complementaria a sus estudios universitarios, se está formando en la Fundación ICREA como alumno del Programa Superior de Escritura Creativa.

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4 comentarios to “La utilidad de los hombres y sobre la protección de la libertad (por Andrés Volpe)”

  1. bueeno Says:

    ¿La utilidad de los hombres incluye a las mujeres o se usa como supuesto neutro para designar la humanidad?

    • Andrés Volpe Says:

      En todo el escrito, el termino hombre se implementa como un “supuesto neutro para designar la humanidad”. Usé hombre y no humanidad porque hombre, semánticamente hablando, hace alusión a la singularidad o la individualidad de la que hablo. En cambio, utilizar humanidad hubiese supuesto una alusión hacia masa o colectividad.

  2. anna julia suarez Says:

    Muy profundo y a la vez muy elemental para el lector se siente como un impulso a creer y entender que somo libres y no debemos caer en el hedonismo . Excelente para continuar ahondando sobre el tema

  3. Tupi Guevara Says:

    Trovador:

    Valioso aporte intelectual el que nos otorgas con tus reflexiones. Sin duda, se trata de un tema que no puede resumirse en simples cuartillas. Avizoro el espacio para un debate futuro.

    Saludos libertarios,

    Tupi

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